Apadrinamiento de una esterilización



Probablemente uno de los signos más promisorios del siglo XXI es la participación activa de las personas en asuntos que le conciernen; que le sensibilizan. Ese sutil cambio que comienza a darse y que sustituye la queja por la actuación firme y decidida marca la diferencia ostensiblemente en la sociedad.

Mucho se ha dicho que la iniciativa y la actuación de una sola persona puede cambiar el mundo y es verdad. Funciona con la cadena más efectiva de comunicación que existe: el boca a boca y lo que había comenzado por alguien en soledad pero con sueños e impulso, se convierte en el proyecto, en el sueño y el impulso de muchos. Este es el caso de las esterilizaciones masivas de gatos y perros, lo que se conoce como “fauna urbana”.

Nuestros ojos y los de millones de habitantes de este mundo se han llenado de lástima, dolor, tristeza conmiseración cuando vamos por una carretera, pasamos por un poblado, transitamos por un barrio, una plaza, y vemos animales callejeros que hurgan en la basura y esperan la ración de cualquier cosa que el destino les pueda deparar: sobras de alimentos, cariño, una mirada, un rescate, un hogar.

Superando la lástima tan inútil en los ojos, un número cada vez más creciente de activistas se ha ido organizando para generar respuestas: esterilizar masivamente a los animales que conviven con nosotros en nuestras ciudades y pueblos; de tal forma que, se adelantan jornadas a muy bajo costo, con técnica quirúrgica simplificada y con protocolos de actuación que las posibilitan.

Así, desde el punto de vista de infraestructura sólo se necesita para este propósito, un lugar cerrado y limpio, tantas mesas como veterinarios asistan a la jornada, ventilación suficiente, una lámpara y la presencia de veterinarios entrenados, cada uno armado de sus guantes, bisturí, anestesia, hilos, gasas, antibiótico… lo preciso para operar.

Este tipo de jornada permite replicar la experiencia y algo muy innovador: hacerlas móviles. En lugar de llevar al perro o al gato al veterinario, la comunidad activada organiza el lugar, hace el censo de los animales, los confina desde la noche anterior para garantizarse el ayuno obligatorio y refuerza la difusión de la jornada, colabora con toda la logística: orden de llegada de los dueños, de los padrinos o de los animales callejeros confinados con anterioridad, etc.

Armados de “collares”, “traíllas”, “cadenas”, los activistas, colaboradores, vecinos arman las colas de los animales que serán beneficiados con su esterilización. Pero, ¿qué pasa cuando las personas no pueden acceder a la esterilización aun de bajo costo, o las colectividades que desean esterilizar no tienen recursos? La respuesta está en campañas de apadrinamiento. Apadrinar una esterilización.

Una persona puede apadrinar una, dos o cuantas esterilizaciones desee, o abonar algo para completar una y así va en aumento la suma hasta poder alcanzar la mayor cantidad de animales posible. Ese apadrinamiento viabiliza la realización de jornadas gratuitas y auxilia a esos animales y a esas comunidades. Todos podemos ser padrinos, es sencillo, nos conduce a actuar, nos hace parte de la solución, nos lleva extender las redes de ayuda, nos produce orgullo, en fin, ser padrino se traduce en este caso en salvar vidas.

El llamado siempre es a ayudar, a actuar decididamente y si tal como creemos, la felicidad consiste en dar, esta es una manera hermosa y concreta de ser felices.


Nota: 
Insistimos en difundir las cifras que nos proporcionan la idea de la gravedad de la situación: Una hembra puede procrear geométricamente en 4 años aproximadamente 2.100 cachorros.

Si esta superpoblación de animales va a las calles, ¿cuántos podrán vivir dentro de un hogar, cuántos tendrán la suerte de ser “recogidos”, “adoptados”, “protegidos”? ¿Cuáles pueden ser las posibilidades y la calidad de vida de esos seres que nacen sin controles sanitarios, ocasionando y sufriendo problemas de salud canina, felina, y pública?

Busquemos en nuestras comunidades a los proteccionistas independientes y/o asociaciones de protección animal y ofrezcamos apadrinar una esterilización.

¿A CUÁNTOS SALVAMOS SI ESTERILIZAMOS ? 
Esterilizando 1 hembra, en 7 años salvaremos a 5.432 cachorros.
Esterilizando 10 hembras, en 7 años salvaremos a 54.320 cachorros.
Esterilizando 100 hembras, en 7 años salvaremos a 543.200 cachorros.
Esterilizando 1.000 hembras, en 7 años salvaremos a 5.432.000 cachorros.




Datos extraídos del Informe sobre los beneficios de esterilizar a los animales domésticos de la American Human Association, USAN

Promediando 8 cachorros por camada, de la que al menos el 50% serán hembras, listas para parir en 6 meses aproximadamente. Si esterilizamos a los machos logramos frenar más rápidamente la progresión: un solo macho es capaz de preñar a todas las hembras en celo.

Publicado 13th June 2011 por Universos animales

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