Estas realmente preparado para adoptar un animalito?

Al decidir adoptar tenemos que pensar en los próximos 15 ó 20 años.

Cuando las personas vemos un cachorro, sentimos ternura. Frente a él, las expresiones del rostro y de la voz suelen ser las mismas “¡qué bello!”, “¡lo quiero!”, “¡qué dulce es!”, “mira, ¡es hermoso!”… y así por el estilo… Pero hay que recordar que la ternura que sentimos por ese cachorro que llevamos a casa deberá traducirse en responsabilidad para el resto de la vida del animal cuando ya no sea tan “cuchi”.
Las mascotas envejecen como envejecemos los hombres, se enferman, sufren de artritis, pierden la audición y la vista u olvidan cosas; por lo que los adolescentes tienen que aprender nuevos hábitos para cuidarlas. Esto nos lleva a un punto importante: la vida de un perro oscila entre unos 12 y 15 años; en casos excepcionales viven más; mientras que los gatos son más longevos, de tal forma que al decidir adoptar tenemos que pensar en los próximos 15 ó 20 años.
De allí que se aconseje pensar responsablemente antes de decidir. Así, cuando veamos al cachorro y la ternura nos empuje, paremos un momento a pensar en ese animal y no en nosotros; en la seguridad que le podremos ofrecer a ese ser, y no en nuestro capricho porque ese capricho puede ser terrible para el perro, el gato o el ave si luego nos damos cuenta del trabajo que representa tenerlo, del dinero que debemos invertir en su salud, en su alimentación así como en su protección.
Al adoptar, nos convertimos en los tutores de nuestras mascotas, en sus responsables. Ellos sólo nos tienen a nosotros y nosotros asumimos voluntariamente un compromiso que, de no cumplir, podría condenar a ese animal a una vida miserable o a la muerte en la calle. La tenencia debe ser responsable e igual que no nos imaginamos abandonando a nuestros hijos en un refugio cuando cambien nuestras circunstancias, tampoco debemos abandonar a nuestros animales si eso pasa.
Decidir por capricho pensando en nuestros propios deseos puede conducirnos a abandonar a la mascota si se va a tener un bebé, si nos mudamos de casa o de país; si descubrimos posteriormente que bota pelos; o si crece el niño para quien compramos o adoptamos. Abandonar un animal que estuvo bajo nuestro cargo es un acto de crueldad. Decidamos siempre conscientemente y estaremos actuando con humanidad.

Carolina Noriega






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